LA MONARQUÍA ETRUSCA

1.      Orígenes del pueblo etrusco.

Los etruscos aparecen en el siglo VIII a.C. en la región noroccidental de la península itálica, la actual Toscana.

Existen dos teorías que intentan explicar el origen de este pueblo:

*Teoría del origen oriental:

Las costumbres, la religión y la lengua de este pueblo muestran ciertas afinidades con pueblos orientales, concretamente de Asia Menor y de las islas del Egeo.

*Teoría del origen autóctono:

No existe ningún indicio que presuponga una invasión de un pueblo extranjero.

Aunque las dos teorías ofrecen argumentos plausibles, sin embargo ambas presentan resquicios que hacen imposible su confirmación.

2.      Historia de los etruscos.

En tiempos de la monarquía latino-sabina, los etruscos, junto con los griegos de las colonias de la Magna Grecia, son el pueblo de Italia más desarrollado culturalmente.

Por entonces, los etruscos vivían ya en ricas ciudades, que favorecieron la división y la especialización del trabajo, así como la creación de una estructura política dirigida por las familias aristocráticas.

Los etruscos nobles se dedicaban a la política, pero también al ocio. Por su parte, la mujer participaba en la vida social en igualdad con el hombre, hecho inconcebible en Grecia o en Roma.

Los estratos bajos de la sociedad realizaban trabajos agrícolas y artesanales (cerámica y metalurgia). También comerciaron con estos productos manufacturados.

Los etruscos realizaron intercambios comerciales con los restantes países mediterráneos, especialmente con las colonias griegas del sur de Italia y de Sicilia (Magna Grecia) y con los mercaderes fenicios. Aprovecharon estos intercambios para asimilar parte de la rica cultura griega que, a su vez, transmitieron a otros pueblos de la península (especialmente al Lacio).

En el siglo VII a.C. los etruscos se encontraban en pleno apogeo. Se expandieron hacia el sur (Lacio y Campania) y hacia el norte (llanura del Po). En estos territorios existían ya núcleos de población (Roma, Túsculo, Capua, Pompeya,  Mantua), pero los etruscos los elevaron a la categoría de ciudades.

En estas ciudades se asentaron familias etruscas. Algunas personas de noble ascendencia lograban entrar en las filas de la aristocracia latino-sabina, introduciendo reformas de carácter político, militar, religioso, urbanístico, etc, de gran importancia. Incluso llegaron a acceder al trono. Así, del 616 al 509 a.C. la ciudad de Roma fue gobernada por tres reyes de origen etrusco.

Sin embargo, dado que la arqueología no ofrece testimonios de una invasión, únicamente se puede hablar de “etrusquización”, es decir, de una asimilación de costumbres e instituciones etruscas por parte de Roma.

Pero, a lo largo del siglo VI a.C., la colonización griega, hasta entonces centrada en Sicilia y en el sur de Italia, empieza a extenderse por las costas de la Galia meridional y por Córcega. Los etruscos van a sufrir una clara competencia para su comercio.

Etruria comienza a hostigar a la ciudad griega de Cumas; ésta se ve obligada a pedir ayuda a Siracusa (Sicilia). El enfrentamiento supuso una derrota aplastante para los etruscos, de la que ya no se recuperaron.

El poder etrusco inició su declive. Los pueblos vecinos, poco a poco, obligaron a los etruscos a replegarse a su propio territorio. En Roma, las familias aristocráticas expulsaron al último rey etrusco y crearon un gobierno republicano dirigido por miembros de antiguas familias latinas.

Roma emergió como la mayor potencia del mundo itálico debido a las victorias en sus constantes guerras expansivas.

            Etruria, sometida a Roma, va perdiendo su idiosincrasia para hacerse cada vez más romana.

 

            3. La monarquía etrusca en Roma.

*Tarquinio el Antiguo (616-578 a.C.):

Durante el reinado del sabino Anco Marcio, llega a Roma, acompañado de su ambiciosa esposa Tanaquil, un hombre rico y enérgico, procedente de la ciudad etrusca de Tarquinia, que adopta el nombre de Lucio Tarquinio. Se ganó la simpatía del rey Anco Marcio, que le nombró tutor de sus hijos. Pero, a la muerte del rey, Tarquinio usurpó el trono a sus legítimos herederos.

Tarquinio introduce en Roma la civilización etrusca. Emprende la reforma urbanística de la ciudad: deseca la laguna pantanosa que después ocuparía el Foro, construye la Cloaca Máxima y el Circo Máximo, e inicia las obras del futuro templo de Júpiter en el Capitolio.

Los hijos de Anco Marcio lo asesinan. Pero su esposa, Tanaquil, urde un engaño que da al traste con los planes de los conspiradores.

*Servio Tulio (578-534 a.C.):

Era hijo de una esclava de origen noble. Fue criado en el palacio de Tarquinio y protegido por Tanaquil.

Al morir asesinado Tarquinio, su astuta esposa manda llamar a Servio Tulio, que por aquel entonces se había convertido ya en su yerno. Durante algunos días, mantiene en secreto la muerte de Tarquinio; y hace creer al pueblo que el rey ha sido herido, aunque no de gravedad, y que, mientras se recupera, es su voluntad que Servio Tulio desempeñe sus funciones.

Para evitar el odio de los hijos de Tarquinio, a quienes había arrebatado el trono, Servio Tulio los une en matrimonio a sus dos hijas.

Durante su reinado, acomete una serie de reformas de carácter socio-político y militar de gran importancia. La ciudad crece, y se construye un cinturón amurallado.

Una de sus hijas organiza, junto con su marido Tarquinio, un complot para derrocar al rey.

 

 

*Tarquinio el Soberbio (534-509 a.C.):

Su gobierno tuvo carácter despótico, por lo que se hizo odioso a los romanos: de ahí el sobrenombre de “Soberbio”.

Durante su mandato, Roma alcanzó la hegemonía en el Lacio.

Concluyó las obras del templo de Júpiter Capitolino.

En cierta ocasión, durante la celebración de un banquete al que asistían, entre otros, Sexto Tarquinio, hijo del rey, y Colatino, pariente lejano de éste, la conversación derivó hacia el tema de las mujeres. Colatino propuso dirigirse a cada casa para ver qué hacían sus mujeres en su ausencia. Todas se hallaban celebrando un banquete con algunas amigas… Todas, excepto Lucrecia, la esposa de Colatino, que, como una virtuosa matrona romana, estaba hilando lana. Al verla, una violenta pasión se apoderó de Sexto Tarquinio. Días después, se introdujo furtivamente en sus aposentos y la violó.

Al día siguiente, Lucrecia mandó llamar a su marido y amigos más íntimos. Contó lo sucedido y, tras esto, se atravesó el corazón con un puñal. Colatino y su pariente Bruto mostraron el cuerpo de Lucrecia al pueblo, incitándolo a la rebelión contra los Tarquinios. La multitud indignada decidió expulsar de la ciudad al rey y juró no tolerar ningún otro rey en Roma. Eligió cónsules a Bruto y Colatino, dando así origen a la República.

Entretanto, Tarquinio se refugió en Etruria. Lo acogió Lars Porsena, rey de la ciudad etrusca de Clusium. Porsena decidió sitiar Roma. Pero no tuvo éxito: el soldado romano Horacio Cocles lo entretuvo junto al puente sobre el Tíber, hasta que sus compañeros de armas consiguieron cortarlo.

Aunque la hazaña de Horacio Cocles retrasó el avance etrusco, no se pudo impedir que Porsena asediara la ciudad. Otro joven romano, llamado Mucio, dispuesto a afrontar todos los peligros, se introduce en el campamento enemigo con el propósito de matar a Porsena, pero se equivoca y da muerte al escriba de éste. Llevado ante el rey, es amenazado con la tortura. Pero Mucio, impasible, pone su mano derecha sobre el fuego del altar. Por la pérdida de la mano derecha, se le dio el sobrenombre de Escévola, “el zurdo”. El rey, atónito, le deja partir. E, impresionado por las muestras de heroísmo, decide levantar el sitio de la ciudad y volver a Clusium.

 

LA HERENCIA ETRUSCA

La civilización etrusca tuvo un papel fundamental en la consolidación de la cultura y la sociedad romana. Sus aportaciones trascienden a casi todos los aspectos de la vida. Asimismo, debido a su contacto con los griegos, los etruscos adquirieron un alto grado de refinamiento que, a su vez, transmitieron a Roma.

1.      Urbanismo.

*Introducción del trazado ortogonal:

Siguiendo la corriente que se había popularizado en las colonias griegas de Asia Menor en el s. V a.C., los etruscos empiezan a planificar sus ciudades con un trazado en cuadrícula sobre un doble eje: el cardo, eje norte-sur, y el decumanus, eje este-oeste. Así, en paralelo a estos dos ejes, se organizan las calles de la ciudad.

Para los etruscos, esta planificación era un reflejo del cosmos divino.

Este trazado será el que los romanos emplearán para la construcción de sus ciudades coloniales, siempre que las condiciones del terreno lo permitan.

*Ritos de fundación:

A la hora de fundar una nueva ciudad, los romanos seguían el ritual etrusco.

Se uncían a un arado con reja de bronce un buey y una vaca, y se trazaba un surco profundo sobre una línea previamente señalada. Esta línea marcaba el contorno de las murallas, y llevaba el nombre de pomerium. Era un espacio sagrado e inviolable. Donde se quería intercalar una puerta, se levantaba el arado y se dejaba un intervalo. Así se consideraba sagrado todo el muro, a excepción de las puertas.

 

*Arquitectura y obras públicas:

-Construcción y pavimentación del foro, obras de canalización de aguas entre las que destaca la construcción de la Cloaca Máxima, edificación del Circo Máximo y del templo de Júpiter Capitolino.

-Murallas alrededor de la ciudad, costumbre que seguirán los romanos en sus ciudades coloniales.

-La distribución de las habitaciones de la casa en torno a una pieza central, que recibe el nombre de atrium.

-La construcción de los templos sobre un podio, al que se accede por una escalera, a imitación del templo etrusco, supone una innovación respecto a su modelo griego.

2.      Religión.

-El culto a la tríada divina formada por Júpiter, Juno y Minerva, venerados en el Capitolio (de ahí el nombre de “tríada capitolina”).

-Divinidades griegas pasadas por el filtro etrusco.

-La técnica adivinatoria: los romanos siempre otorgarán el máximo crédito a los adivinos etruscos y desarrollarán el arte de interpretar el vuelo de las aves.

 

 

3.      Otras influencias.

*El alfabeto:

El alfabeto etrusco es fruto de la adaptación de un alfabeto griego occidental. Los romanos adaptarán a su vez el alfabeto etrusco a su propia lengua, que con pocas modificaciones es el que ha llegado hasta nosotros.

*Onomástica:

Los romanos heredaron de los etruscos la costumbre de emplear tres nombres, tria nomina: praenomen (nombre del individuo), nomen (nombre del clan) y cognomen (nombre de la familia). Ej.: Gaius Iulius Caesar.

*Los juegos escénicos:

La tradición de los músicos y bailarines etruscos caló muy hondo en los gustos de los romanos. Éstos desarrollaron su propio teatro a partir de ciertos elementos etruscos, como la figura de los histriones, mimos que bailaban al compás de la música.

Un personaje llamado Phersu en etrusco, ataviado de un modo a la vez ridículo y terrorífico, siempre con una máscara grotesca, será el origen de la palabra persona, que en latín significa “máscara” y “personaje teatral”.

 

*Los combates de gladiadores:

Tienen su origen en los combates que se ofrecían con motivo de las ceremonias fúnebres de las grandes familias etruscas. En Roma pierden su carácter religioso.

*Las insignias del poder:

Los elementos que simbolizaban el poder entre los reyes etruscos pasan a los reyes romanos: la corona de oro, el trono de  marfil, el cetro con águila, la tunica palmata y la toga picta (de color púrpura y bordadas en oro) y, sobre todo, el cortejo de doce lictores, hombres que escoltaban al rey portando las fasces (haz de varas que rodeaban un hacha y que eran el emblema del poder supremo). En Roma los cónsules tendrán también derecho al cortejo de los doce lictores.

*El triunfo:

Cada vez que un general regresaba victorioso de alguna contienda, se le concedía el poder cruzar el recinto amurallado de la urbe con su ejército, lo que en condiciones de paz no se permitía.

El desfile triunfal seguía el modelo de los antiguos cortejos oficiales etruscos: el magistrado va subido en un carro tirado por cuatro caballos blancos y porta las insignias del poder citadas más arriba.

*Indumentaria:

La prenda romana por excelencia, la toga, tuvo un antecedente etrusco. En cuanto al calzado, los borceguíes (botas con correas), etruscos son el origen de los calcei senatorii, las botas que llevaban los senadores romanos.

 

LA RELIGIÓN ETRUSCA

Uno de los rasgos más peculiares del pueblo etrusco es su profunda religiosidad. Para ellos el sentimiento religioso es el eje fundamental alrededor del que giran todas sus actividades y decisiones.

Esta religión se caracteriza por su arcaísmo, ya que conserva formas desaparecidas en otras culturas mediterráneas, tales como una cierta tendencia al animismo y al fetichismo;  y por la creencia en la existencia de seres sobrenaturales, pero con imprecisión de su número, sexo, apariencia o cualidades.

Pero el contacto con la cultura griega contribuyó a la pérdida del animismo y, paulatinamente, se dio un proceso de individualización y humanización de las divinidades etruscas. Así, los grandes dioses etruscos adoptaron la figura, los cultos y los atributos de los griegos, aunque sin perder del todo ciertos rasgos indígenas con los que coexistían.

Pero el elemento más original de la religión etrusca en el arte de la adivinación. Su fin es la búsqueda del conocimiento de la voluntad divina, manifestada a través de señales, más o menos claras, que los humanos pueden interpretar. Esta disciplina regula todos los aspectos de la vida. Y, para los etruscos, los principios de este conocimiento procedían de una revelación hecha por seres sobrenaturales a ciertos humanos que se encargaron de ponerlos por escrito en textos sagrados.

1.      El panteón etrusco.

Se caracteriza por su variedad y complejidad, ya que es el resultado de la convivencia de divinidades indígenas con los dioses de procedencia griega. En unos casos se da la asimilación total de ambas tradiciones, aunque se conservan los nombres etruscos; en otros, se incorporan las divinidades helénicas.

Las principales divinidades etruscas son:

-Tinia (=Zeus/Júpiter), soberano de los dioses, dios supremo de los rayos.

-Uni (=Hera/Juno), antigua diosa de la fecundidad, esposa de Tinia.

-Menrva(=Atenea/Minerva), diosa protectora de los héroes y señora de las ciudades amuralladas.

Estas tres divinidades forman la tríada etrusca, que heredarán los romanos, y se les rinde culto en un mismo templo.

Otros dioses son Nethuns (=Poseidón/Neptuno), dios de las aguas; Fufluns Pacha (=Dioniso/Baco), dios de la vid; Sethlaus (=Hefesto/Vulcano), dios del fuego y la metalurgia; Aplu (=Apolo), dios flechador y mortífero, tañedor de la lira; y Artumes (=Ártemis/Diana), diosa cazadora, hermana de Apolo.

 

2.      Los ritos fúnebres.

Los etruscos se preocuparon extraordinariamente por el mundo de ultratumba. Sus sepulcros eran verdaderas mansiones dedicadas a los muertos, con gran profusión de piezas artísticas, y decoradas con pinturas que han permitido reconstruir lo más representativo de los ritos funerarios.

Cuando moría una persona, se exponía su cuerpo. Los allegados venían a saludar al difunto. Allí había danzas y lloros de las mujeres de la familia y de plañideras profesionales. Después se celebraba la procesión fúnebre hasta la pira, donde se incineraba el cuerpo, y seguía el desfile hasta la tumba. Seguidamente, se ofrecía un gran banquete en su honor, en el que se consumían alimentos rituales como huevos, verduras y granadas (símbolo de ultratumba). Tampoco faltaba la música de los flautistas, las danzas ni el vino.

Como broche final, tenían lugar los juegos fúnebres: danzas guerreras o acrobáticas, cacerías, combates y competiciones deportivas. Todo ello tenía como finalidad que, al sacudir el suelo y con el derramamiento de sangre que se producía en los combates, las almas de los muertos cobrasen algo de vida, según una creencia primitiva.

3.      La disciplina etrusca: la adivinación.

La adivinación ocupa un lugar esencial en el mundo etrusco. Según ellos, a través de la naturaleza se podía conocer la voluntad de los dioses hasta los últimos detalles. Este saber estaba minuciosamente codificado, se componía de una mezcla de religión, filosofía y ciencia, y era el fruto de una revelación mítica.

Estos conocimientos se recogieron en libros sagrados, que definen los campos de la adivinación:

-Libros fulgurales: describen tipos, significado y funciones de los rayos.

-Libros de los arúspices: analizan las señales que proporcionan las vísceras de los animales sacrificados, especialmente el hígado.

-Libros rituales: interpretan el vuelo de las aves y todo tipo de portentos y describen la normativa para realizar cualquier ritual.

Los encargados de interpretar las señales naturales eran los arúspices, sacerdotes-adivinos que pertenecían a la aristocracia etrusca y tenían un poder impresionante, pues influían en las decisiones del Estado. Se les daba el máximo crédito, no sólo entre los etruscos, sino también en Roma, y su influencia perduró durante siglos.

Cada acto estaba sometido a las leyes del destino y sólo se podía variar siguiendo el ritual correspondiente.